¿Por que contratar un seguro de vida?

La inquietud que provoca el pensamiento “qué pasará si…”, hace que muchos se planteen contratar un seguro de vida. En algunos casos, como en la firma de una hipoteca o de un crédito, este seguro es obligatorio, pero ¡ojo! en ocasiones ese seguro de vida sólo cubrirá el objeto de ese préstamo, es decir la hipoteca o el crédito bancario. Es por ello que asegurar a la familia frente a situaciones desagradables, como un fallecimiento o la discapacidad del cabeza de familia, no parece una idea tan descabellada.
¿Necesito un seguro de vida? ¿Proteger a los míos es un gasto o una necesidad?

Quizá el planteamiento más adecuado en esta toma de decisiones es el siguiente:»¿Qué riesgos quiero cubrir?»

Por un momento, como cabeza de familia, piensa en lo siguiente: ¿qué pasaría si yo no estoy? , ¿podría vivir mi familia sin mi respaldo económico?, y si después de un accidente me convierto en una persona 100% dependiente, ¿saldrían adelante con el pago de la hipoteca y al mismo tiempo cubrir gastos básicos y extraordinarios en el plazo de 5 años?

Si dudas en cualquiera de estas preguntas, o la respuesta es directamente un NO, probablemente necesites el mejor respaldo en los momentos difíciles, y por lo tanto plantearte un seguro de vida riesgo.

Pero, ¿sabemos realmente en qué consiste y cómo hacerlo de manera que queden absolutamente protegidos?
No podemos tener todo bajo control, pero si empezar por ser previsores. En Grupo Surbroker queremos responderte a algunos de los interrogantes que se plantean ante una cuestión tan delicada.

¿Qué es un seguro de vida riesgo?
El seguro de vida es una modalidad de seguro personal que cubre el riesgo en caso de fallecimiento o de invalidez antes de la fecha de vencimiento del contrato. Se lleva a cabo mediante una prima única o periódica que recibe del tomador del seguro, y por tanto tiene un único objetivo: garantizar la seguridad económica de las personas que dependen económicamente del asegurado, reduciendo el impacto económico de su pérdida.

¿Un gasto más o un salvavidas para la familia?
Contar con un seguro de vida riesgo es casi indispensable en los casos en que un hogar depende exclusivamente de los ingresos de uno sólo de sus miembros, si se tienen hijos en edad de estudiar, una hipoteca u otros préstamos. Además, contratar este seguro sólo conlleva algunos sencillos trámites como cumplimentar un cuestionario de salud o, en su caso, pasar por un reconocimiento médico que personalice los riesgos. A partir de ese momento se establece la póliza anual y las condiciones de prima por cada supuesto: accidente, enfermedad, invalidez o fallecimiento.

Una vez tomada la decisión y firmado el seguro, ¿está totalmente garantizada la estabilidad económica de mi familia si me ocurre cualquier imprevisto?
Pensar que con la contratación de un seguro de vida evitarás quebraderos de cabeza económicos a tus seres queridos no es del todo acertado. Si tus hijos son menores o en estado de incapacidad jurídica lo más conveniente no es nombrarlos beneficiarios directos, por lo que no se les podrá entregar la cantidad asegurada si no es a través de tutores o albaceas, unos trámites legales que consumen energía, tiempo y dinero.

¿Y entonces…?

¿Por qué no ligar el seguro de vida a la contratación de un fideicomiso?
Si la idea es proteger tu familia al máximo esta figura sin duda te ayudará.

El fideicomiso es un contrato a través del cual una o varias personas transmiten su patrimonio como última voluntad o como una donación en vida. Esta transferencia puede tratarse de bienes materiales o derechos presentes y/o futuros. Siempre se realiza a una segunda persona, encargada de gestionarlos, administrarlos o invertirlos, para entregarlos a las personas elegidas como beneficiarias, como pueden ser hijos, nietos o sobrinos.

Lo mejor de este sistema, que sin duda deja bien atados los bienes, es su transparencia y seguridad, ya que la gestión de la herencia siempre se realizará siguiendo las instrucciones marcadas por el fideicomitente. Por ejemplo, el pago de la suma asegurada, o bien de otros fondos aportados, a través de este sistema ayudará a proteger a tus hijos de sus propios excesos, o incluso de de la mala administración de terceros que puedan poner en riesgo su estabilidad económica.

Los bienes transferidos en un fideicomiso irrevocable quedan blindados frente a acreedores o embargos, ya que el emisor pierde su propiedad y la transfiere a terceros. Esos bienes, al quedar desvinculados del propietario original, gozan de cierta inmunidad y están amparados siempre por sus voluntades.

Además, esta modalidad de seguro es muy conveniente ya que minimiza los impuestos de sucesión y alivia al beneficiario del pago de cargas tributarias.

Algunos términos poco frecuentes…
En muchas ocasiones las pólizas de seguros emplean términos poco comunes, por eso a continuación te dejamos con una lista que te ayudará a comprender de qué se habla en un Seguro de Vida Riesgo.

Fideicomitente o fiduciante: es el propietario de los bienes a transferir, y en algunos casos el propio destinatario.

Fiduciario: por ley es el intermediario o la parte representante a quien se transfieren los bienes con el fin único de administrarlos. Transcurrido el tiempo estipulado o cumplida su misión deberá entregar los bienes a quien corresponda.

Fideicomisario o beneficiario: es el beneficiario natural y directo, el propietario final de los bienes.

El dominio fiduciario: es el derecho de carácter temporal que se otorga al fiduciario. Se ejerce desde la transferencia hasta el término del fideicomiso.

¿Ya te has decidido?
Si por fin te decides a contratar nuestro Seguro de Vida Riesgo tendrás la tranquilidad de contar con un seguro a tu medida, amplias coberturas, asesoramiento jurídico personalizado de la mano de expertos y la mejor asistencia médica con orientación 24 horas.

En Grupo Surbroker la protección de los tuyos es lo que nos importa

Fuente: Wiquot